Programa de gobiernoPROPUESTA SICHEL 2022

Por un Chile que pone a las personas en el centro
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Carta de Sebastián
Sichel

En la historia de los países se viven situaciones decisivas y el camino a seguir define el futuro de varias generaciones. En Chile, estamos atravesando uno de estos momentos, nuestro trayecto resolverá el dilema que marca nuestro presente, podemos: seguir por el desarrollo de la senda republicana y democrática, que nos impulsará a ser un mejor país; o, tomar el derrotero del populismo, el cual bajo promesas simplistas nos impulsará al estancamiento y al deterioro de nuestra convivencia y bienestar.

La pregunta, más allá del qué nos pasa, puede ser ¿de qué forma este país que parecía avanzar hacia el desarrollo se encontró, de pronto, con una sociedad fragmentada, una clase política errática y ciudadanos que no comparten un proyecto común? Necesitamos reconocer los problemas que vivimos y los logros que hemos producido como sociedad. Hemos vivido 30 años de democracia, desarrollo económico, superación de la pobreza y, sobre todo, un proceso de estabilidad fundado en un acuerdo no escrito donde gobernabilidad, crecimiento y equidad eran parte de la misma ecuación.

Libertad, justicia y mérito son valores que cimentaron la sociedad chilena que se construyó en base a los acuerdos. Millones de chilenos progresaron con esfuerzo, sacaron adelante a sus familias, adquirieron y ampliaron sus casas, levantaron emprendimientos y educaron a sus hijos. Decirles que este modelo de sociedad fue un error, es decirle que sus esfuerzos no valieron la pena.

Por otro lado, decir que “estamos bien, sólo que no sabemos reconocerlo”, es una respuesta soberbia que nos aleja de la realidad. Los promedios de este país esconden realidades trágicas de las que en 30 años no hubo consciencia. La mitad de los trabajadores reciben ingresos inferiores a 400 mil pesos; la pobreza estructural sigue afectando a 1 de cada 10 chilenos; la inequidad urbana hace que el uso de la ciudad sea discriminatorio; hay barrios completos que sufren de violencia y que viven encerrados a causa del narcotráfico; falta desarrollar la inclusión de sectores históricamente postergados (mujeres, diversidad sexual, migrantes, pueblos originarios, entre otros), así como de zonas relegadas (regiones, periferia, entre otros); la fragilidad de los ingresos de las familias de clase media; y una población que envejece con malas pensiones o bajos ahorros. Es difícil que los chilenos nos sintamos parte de ese país que avanza, se siente temor frente al futuro y frustración sobre las perspectivas que permiten el desarrollo.

¿Qué nos pasa?, es entonces una pregunta tanto racional como emocional para todos los chilenos.

El mundo cambió profundamente y nuestro país con él. La cuarta revolución industrial, basada en el cambio tecnológico, está transformando la manera de producir y trabajar. Las redes sociales modifican las formas de relacionarnos y comunicarnos. El envejecimiento de la población, la migración y las nuevas formas de familia, modifican nuestros hogares. La actividad económica y el cambio climático, transforman el ambiente que se hace cada vez más vulnerable. Las instituciones, a pesar de esto, no han sabido evolucionar ni reaccionar frente a los cambios, razón por la que han perdido credibilidad.

Esta crisis tiene una expresión social, económica, sanitaria, pero, sobre todo, es profundamente política y cultural. Las respuestas del pasado que buscaban la confrontación entre Estado y Mercado; entre la izquierda y la derecha, actualmente entregan respuestas binarias para problemas mucho más complejos, que requieren de respuestas integradas.

Ya no estamos en el siglo XX, estamos en el siglo XXI.

¿Cómo buscar un diagnóstico común para la realidad que enfrentamos? Requerimos de una disposición a escuchar, no hay una sola forma de entender lo que ocurre, necesitamos observar y aportar desde distintos ángulos. Se avanzó, sí, pero quedaron cosas pendientes que necesitan de una nueva estrategia.

Nuestra propuesta es a construir un proyecto de futuro que permita, a todos los habitantes de esta tierra, a sentirse parte de un NOSOTROS. Para ello identificamos los siguientes problemas como bases de la pérdida de este sentido colectivo, que necesitamos resolver:

  1. Pérdida de cohesión social: La distancia entre los distintos grupos de esta heterogénea población, donde se han priorizado intereses personales o sectoriales, ha generado una pérdida en el consenso de ser parte de un proyecto común.
  2. Problema de desafección: Somos parte de una sociedad que se ha rebelado porque sus verdaderos problemas (ingresos, abusos, privilegios), no están en la agenda cotidiana, esto genera prejuicios y desconfianza.
  3. Frustración de la promesa del mérito: En los 90, el Estado daba un empuje inicial a través de políticas públicas, para que todos puedan mejorar su calidad de vida; después la base estaba en el esfuerzo para “crecer con igualdad”. La base económica de esta medida se vio debilitada por cambios sociales inherentes como enfermedades, divorcios, envejecimiento, y este esfuerzo se convirtió en un sacrificio. A esto se suma el reconocimiento de una sociedad en la que hay personas en mejores posiciones o que enfrentan adversidades sin mayores esfuerzos ni riesgos, lo que aumenta la frustración de la promesa del mérito.
  4. Pérdida de legitimidad de las instituciones y deterioro de la convivencia democrática: Cuando el Estado de Derecho, el pluralismo y el diálogo, pierden apoyo como valores fundamentales, los problemas no se abordan a tiempo o se abordan de una manera errada. Las soluciones a los problemas ciudadanos se ven entorpecidas y el desarrollo del país se paraliza, por lo cual el proyecto compartido pierde relevancia.

Para reconstruir el país tenemos que sumarnos, a los otros y a todos. Mejor mercado y mejor estado, con mayor crecimiento y equidad; con personas, comunidades, organizaciones sociales, empresas e instituciones. Para lograrlo, pondremos foco en que las personas siempre deben estar en el centro del gobierno, para lo cual necesitamos una épica de colaboración, todos debemos sentirnos parte del proyecto país. Pondremos foco en la innovación, siempre con el cuidado de que las ideas dialoguen con la realidad y con la consideración de que los cambios requieren respuestas rápidas, flexibles y necesitamos voluntades de reforma. Finalmente, creemos que la urgencia está en los que más necesitan, no en los que más gritan, por lo tanto, el foco será la pobreza y vulnerabilidad de la clase media. Necesitamos un Estado más presente y una economía recuperada, porque gobernar es priorizar.

Los invito a pensar en ese NOSOTROS, para construir un proyecto de Chile que nos una y supere la polarización. Podemos construir en base a nuestro pasado. Podemos dar respuestas a las preguntas correctas. No hay dogmas en este camino. Nuestro camino se construye de continuidad y cambios, con reformas graduales y persistentes.

Te invito a sumarte al proceso para construir juntos, para debatir cómo el orden institucional/constitucional responde mejor a la pregunta sobre el nosotros; a debatir cómo una mejor democracia, un mejor Estado y un mejor mercado responden mejor a la necesidad del nosotros.

Sebastián Sichel
Candidato Presidencial Independiente
Por Chile Vamos

Diagnóstico País

Nuestro país ha avanzado en los últimos 30 años, eso es indudable, pero no supimos llegar a tiempo ni dar respuesta, en reiteradas oportunidades, a que urgencia es dignidad. No entendimos que existían velocidades que nuestros sucesivos programas y gobiernos no lograban resolver.

Estamos en un momento crucial para nuestra historia. No alcanzamos a cerrar una crisis social cuando comenzó la pandemia, hemos tenido que enfrentar desafíos económicos enormes, que han traído grandes preocupaciones a las familias; hemos visto cómo la izquierda populista ha ido tomando la delantera en las encuestas con medidas que ocasionan graves daños a nuestra economía futura. Rompimos las estructuras solidarias más importantes del país y estamos viviendo una fuerte crisis de gobernabilidad.

Tenemos un desafío enorme de cohesión social para que todos los chilenos seamos parte de un proyecto común, en el que las relaciones entre autoridades y ciudadanos vuelvan a ser percibidas de manera justa y los vínculos entre los distintos grupos de la población sean cercanos. Tenemos un problema de desafección, con una sociedad que se rebela porque no están en el centro de la agenda, sus problemas no se resuelven y no son parte de la toma de decisiones políticas ni económicas. Tenemos un gran problema de frustración con la promesa del mérito que se basaba en la idea de que cualquier persona podía llegar donde quisiera, al comienzo con un empuje estatal, el resto con el propio esfuerzo; pero el castillo era inestable y no nos dimos cuenta de que envejecer, enfermar, perder el empleo dejaba a la sociedad, inmediatamente, desprotegida. Las elites entregaron una sensación de aislamiento y alienación, sin correr los riesgos del resto de la sociedad y, muchas veces, cometiendo abusos sin que la legislación fuera efectiva.

Al mismo tiempo, estamos viviendo en Chile y el mundo 4 grandes cambios que aumentan el desafío: tecnológicos, no reconocidos políticamente; demográficos, relacionado al envejecimiento de la población y la migración; climático, no reconocido institucionalmente; y sociales, con una clase media que quiere ser partícipe de la toma de decisiones.

Para afrontar estos desafíos necesitamos reconstruir nuestra sociedad, con apoyo de un Estado eficiente; un mercado amplio, diverso y comprometido; y una sociedad cuyo tejido formado por empresarios, emprendedores, trabajadores, profesionales, fuerzas armadas, jóvenes, iglesias, diversas instituciones y organizaciones de base, que tengan un rol participativo para lograr relacionarnos de una nueva manera y para generar riqueza social, un desarrollo sustentable, mejorar la seguridad, la calidad de vida de nuestras comunidades e integrarlas, promover las artes, las culturas, el deporte, cuidar nuestros niños y personas mayores y así tener todos un mejor futuro.

Nuestra propuesta

Estamos en un escenario único de oportunidad. Podemos reencontrarnos como sociedad y diseñar el país que queremos, avanzar sobre lo que hemos construido con cambios profundos y rápidos que resuelvan los ámbitos urgentes para las personas.

Creemos que para responder a estos desafíos debemos tomar un nuevo camino que vaya más allá de los bonos y medidas de corto plazo. Iniciar los cambios que necesitamos para los próximos treinta años. Tomar la senda de los países que han logrado ser más exitosos que el nuestro. Construir lo que Acemoglu y Robinson, autores de ese notable libro “Por qué Fracasan las Naciones”, llaman instituciones inclusivas. Dejar atrás los conflictos de los últimos 30, poner a las personas en el centro y proveerles lo que necesitan para enfrentar con éxito el futuro.

El objetivo central de nuestra propuesta es poner el foco en las personas y unir al país en torno a un proyecto común: nivelar hacia arriba. Construir un país en que todos tengamos la oportunidad de prosperar y que todos tengamos la garantía de una vida digna. Esto significa generar un entorno propicio para que cualquiera que se esfuerce emprendiendo o trabajando pueda beneficiarse de los resultados de sus acciones si lo hace bien; significa emparejar la cancha de modo que todos puedan jugar en el mismo terreno y con las mismas reglas del juego; y, significa poner un piso que asegure que todos tengan la seguridad de poder vivir dignamente.

Las propuestas concretas que ofrecemos al país para lograr ese objetivo están detalladas en las páginas siguientes. Ellas están alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) suscritos por Chile en 2015, poniendo énfasis en las prioridades marcadas en sus metas. Antes de presentarlas, sin embargo, creemos importante explicitar dos principios fundamentales que subyacen a su diseño.

El primer principio es defender la libertad de las personas. No solo estamos convencidos que esto es primordial por sí mismo, para que cada uno pueda vivir la vida que quiere vivir, sino también de que es la base esencial para lograr una sociedad próspera. La libertad de emprender, trabajar y elegir es el motor del progreso material de las personas, de sus hogares y de sus organizaciones. Sólo la economía de mercado, basada en la propiedad privada, la competencia y la meritocracia son capaces de generar la riqueza alcanzada en las sociedades más avanzadas.

El segundo principio es fortalecer la solidaridad de las políticas públicas. Esta es indispensable para que el progreso sea compartido, sostenible y alcance su máximo potencial. Es por ella que las políticas públicas deben apuntar a generar oportunidades y seguridades para todos, procurar la eficiencia y la productividad, combatir los abusos, los monopolios y las externalidades negativas, fomentar el emprendimiento, la innovación y el pleno empleo y velar por la sustentabilidad medioambiental y la sostenibilidad fiscal, monetaria y financiera.

Creemos que ambos principios en conjunto son la clave para construir un país más libre y más justo, en que nivelemos hacia arriba, donde todos tengamos cabida y en que recuperemos la confianza en el futuro.

Pilares del programa

Para que todos tengamos la oportunidad de prosperar y la garantía de una vida digna necesitamos mejorar las políticas públicas, con base en los menos afortunados y la clase media. Nuestro enfoque para lograrlo se sostiene en 4 pilares:

a) Que el Estado haga mejor la pega

Más allá de la tan necesaria modernización del Estado, necesitamos entregar una atención al usuario que no genere trabas ni problemas, sino que sea eficiente y realmente resuelva los problemas.

  • a) Urgencia es dignidad: Hay que atender a los que más necesitan, no a los que más gritan. Pondremos el foco del gobierno en la pobreza y en la vulnerabilidad de la clase media, con un Estado presente y una economía potente, capaz de ponerse en pie y dispuesta a resolver las problemáticas de la sociedad.
  • b) Un Estado que haga bien la pega: Nuestro Estado ha crecido de forma inorgánica, lo que se traduce en altos costos burocráticos, con bajos estándares de calidad y se ha convertido en parte del problema más que de las soluciones. El Estado debe coordinar, regular y proveer bienes públicos cuando sea necesario, con centro en la prestación de servicios públicos, con reducción de costos de intermediación y plazos de respuesta.Necesitamos una revisión completa de la eficacia y eficiencia de los programas públicos, transferencias e impuestos a nivel nacional, a lo largo de todo el territorio y no solo en el centro.
  • c) Respeto a la institucionalidad y democracia: El Estado de Derecho busca proteger a los ciudadanos del abuso del poder a través de reglas institucionales, normas, separación de poderes, regulación de competencias, y orden constitucional, entre otras formas que sirven para evitar el abuso del poder y las decisiones arbitrarias. La democracia, por otra parte, nos ayuda a gobernar con base en la suma de mayorías y minorías, bajo la irrestricta creencia de que la libre deliberación nos ayuda a lograr mejores resultados que la imposición de las ideas. Es por esto que ambos conceptos son pilares fundamentales para el gobierno, el piso mínimo sobre el cual descansa el futuro del país.

b) Economía basada en el emprendimiento

Para que haya justicia necesitamos desarrollo y crecimiento, para lograrlo necesitamos fomentar el emprendimiento para generar innovaciones, evitar la concentración económica y ampliar las bases productivas del país.

  • a) El emprendimiento como eje de la economía: Debemos eliminar las barreras burocráticas para emprender, dar un empuje inicial a las Pequeñas y Medianas Empresas, avanzar en economías colaborativas, en el cooperativismo y diversificar nuestras fuentes de crecimiento hacia la innovación.El desafío será tener una economía diversa cuya matriz productiva venga de la innovación de tecnologías y emprendimientos que entreguen valor a las industrias claves: minería, turismo, agricultura, pesca, entre otros; y que se descubran nuevas oportunidades vinculados a economía circular, cadenas logísticas, entre otros.
  • b) Sustentabilidad como guía de nuestras decisiones: La acción climática es un imperativo en el quehacer de las naciones. Este desafío puede transformarse en una oportunidad para aquellos que están adoptando un rol activo, podemos ser líderes en economía circular, uso de energías renovables, eficiencia energética y electromovilidad. Contamos con recursos naturales claves para favorecer este crecimiento verde.

c) Más transferencias directas para fomentar la equidad

El empleo y el emprendimiento no son suficientes para generar equidad. La forma más eficaz de disminuir el índice de Gini son las transferencias directas y permanentes a las personas que lo necesiten, reduciendo los costos burocráticos.

  • a) Nadie debe quedarse atrás en la estrategia de desarrollo: Se requiere revisar la cobertura, condicionalidad, beneficios e incentivos de los programas de protección social, priorizando áreas especialmente sensibles como la salud, educación, pensiones y el trabajo. Potenciar el rol que tiene el gasto público y las transferencias a las comunidades más desfavorecidas para homologar el esfuerzo ante las desigualdades y mejorar la integración social y geográfica del país.
  • b) Mejorar el gasto público y la estructura tributaria es un imperativo ético: El aumento sostenido de los ingresos del Estado no ha implicado una mayor eficacia del gasto para hacer una sociedad más justa. Debemos atender las necesidades del presente, sin dejar de prosperar ni poner en riesgo la calidad de vida de las generaciones futuras ni la capacidad de enfrentar recesiones internacionales, terremotos, pandemias u otros eventos para los que debemos estar siempre preparados. Entonces, el desafío no es ni menos ni más Estado. Es mejor Estado: más eficaz, menos burocrático, más desconcentrado y descentralizado.

d) Por una sociedad inclusiva

El Estado puede nivelar la cancha para aquellos sectores que por rezago histórico no tienen la misma posibilidad de competir en igualdad de oportunidades, proponemos homologar esfuerzos a través de ayudas iniciales o permanentes a quienes lo necesiten para que todos podamos construir la vida que soñamos.

Podemos aprovechar nuestra diversidad, donde el mundo conservador ve amenazas; nosotros vemos oportunidades. Las sociedades diversas y plurales son más fuertes y justas. Tenemos el deber de ser inclusivos con lo diverso. Nuestro foco estará puesto en:

  • a) Pobreza: La pobreza no es solamente económica, podemos generar más transferencias directas, pero necesitamos potenciar culturalmente a la sociedad y eliminar las barreras que enfrenta la población vulnerable.
  • b) Personas con discapacidad: Eliminando brechas de acceso como el lenguaje, la infraestructura pública, el acceso laboral.
  • c) Género: Podemos eliminar con las diferencias de género, eliminar las diferencias salariales, los castigos por el pre o post natal, entre otros.
  • d) Orientación sexual: No podemos discriminar por la orientación sexual de la comunidad LGTBQ+, podemos integrarlos legislativa, laboral y socialmente.
  • e) Ruralidad: El mundo rural en Chile cubre gran parte del territorio, tenemos que eliminar la brecha de acceso a servicios, generar nuevas dinámicas de acceso a la tecnología y a los cambios sociales, entre otros.
  • f) Pueblos originarios: La deuda histórica con los pueblos originarios requiere de atención a través de reconocimiento político, cuotas y escaños en el congreso, consejo, entre otros.
  • g) Inclusión digital: Nadie debe quedar fuera de poder acceder a la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación.
a) Que el Estado haga mejor la pega

Más allá de la tan necesaria modernización del Estado, necesitamos entregar una atención al usuario que no genere trabas ni problemas, sino que sea eficiente y realmente resuelva los problemas.

  • a) Urgencia es dignidad: Hay que atender a los que más necesitan, no a los que más gritan. Pondremos el foco del gobierno en la pobreza y en la vulnerabilidad de la clase media, con un Estado presente y una economía potente, capaz de ponerse en pie y dispuesta a resolver las problemáticas de la sociedad.
  • b) Un Estado que haga bien la pega: Nuestro Estado ha crecido de forma inorgánica, lo que se traduce en altos costos burocráticos, con bajos estándares de calidad y se ha convertido en parte del problema más que de las soluciones. El Estado debe coordinar, regular y proveer bienes públicos cuando sea necesario, con centro en la prestación de servicios públicos, con reducción de costos de intermediación y plazos de respuesta.Necesitamos una revisión completa de la eficacia y eficiencia de los programas públicos, transferencias e impuestos a nivel nacional, a lo largo de todo el territorio y no solo en el centro.
  • c) Respeto a la institucionalidad y democracia: El Estado de Derecho busca proteger a los ciudadanos del abuso del poder a través de reglas institucionales, normas, separación de poderes, regulación de competencias, y orden constitucional, entre otras formas que sirven para evitar el abuso del poder y las decisiones arbitrarias. La democracia, por otra parte, nos ayuda a gobernar con base en la suma de mayorías y minorías, bajo la irrestricta creencia de que la libre deliberación nos ayuda a lograr mejores resultados que la imposición de las ideas. Es por esto que ambos conceptos son pilares fundamentales para el gobierno, el piso mínimo sobre el cual descansa el futuro del país.
b) Economía basada en el emprendimiento

Para que haya justicia necesitamos desarrollo y crecimiento, para lograrlo necesitamos fomentar el emprendimiento para generar innovaciones, evitar la concentración económica y ampliar las bases productivas del país.

  • a) El emprendimiento como eje de la economía: Debemos eliminar las barreras burocráticas para emprender, dar un empuje inicial a las Pequeñas y Medianas Empresas, avanzar en economías colaborativas, en el cooperativismo y diversificar nuestras fuentes de crecimiento hacia la innovación.El desafío será tener una economía diversa cuya matriz productiva venga de la innovación de tecnologías y emprendimientos que entreguen valor a las industrias claves: minería, turismo, agricultura, pesca, entre otros; y que se descubran nuevas oportunidades vinculados a economía circular, cadenas logísticas, entre otros.
  • b) Sustentabilidad como guía de nuestras decisiones: La acción climática es un imperativo en el quehacer de las naciones. Este desafío puede transformarse en una oportunidad para aquellos que están adoptando un rol activo, podemos ser líderes en economía circular, uso de energías renovables, eficiencia energética y electromovilidad. Contamos con recursos naturales claves para favorecer este crecimiento verde.
c) Más transferencias directas para fomentar la equidad

El empleo y el emprendimiento no son suficientes para generar equidad. La forma más eficaz de disminuir el índice de Gini son las transferencias directas y permanentes a las personas que lo necesiten, reduciendo los costos burocráticos.

  • a) Nadie debe quedarse atrás en la estrategia de desarrollo: Se requiere revisar la cobertura, condicionalidad, beneficios e incentivos de los programas de protección social, priorizando áreas especialmente sensibles como la salud, educación, pensiones y el trabajo. Potenciar el rol que tiene el gasto público y las transferencias a las comunidades más desfavorecidas para homologar el esfuerzo ante las desigualdades y mejorar la integración social y geográfica del país.
  • b) Mejorar el gasto público y la estructura tributaria es un imperativo ético: El aumento sostenido de los ingresos del Estado no ha implicado una mayor eficacia del gasto para hacer una sociedad más justa. Debemos atender las necesidades del presente, sin dejar de prosperar ni poner en riesgo la calidad de vida de las generaciones futuras ni la capacidad de enfrentar recesiones internacionales, terremotos, pandemias u otros eventos para los que debemos estar siempre preparados. Entonces, el desafío no es ni menos ni más Estado. Es mejor Estado: más eficaz, menos burocrático, más desconcentrado y descentralizado.
d) Por una sociedad inclusiva

El Estado puede nivelar la cancha para aquellos sectores que por rezago histórico no tienen la misma posibilidad de competir en igualdad de oportunidades, proponemos homologar esfuerzos a través de ayudas iniciales o permanentes a quienes lo necesiten para que todos podamos construir la vida que soñamos.

Podemos aprovechar nuestra diversidad, donde el mundo conservador ve amenazas; nosotros vemos oportunidades. Las sociedades diversas y plurales son más fuertes y justas. Tenemos el deber de ser inclusivos con lo diverso. Nuestro foco estará puesto en:

  • a) Pobreza: La pobreza no es solamente económica, podemos generar más transferencias directas, pero necesitamos potenciar culturalmente a la sociedad y eliminar las barreras que enfrenta la población vulnerable.
  • b) Personas con discapacidad: Eliminando brechas de acceso como el lenguaje, la infraestructura pública, el acceso laboral.
  • c) Género: Podemos eliminar con las diferencias de género, eliminar las diferencias salariales, los castigos por el pre o post natal, entre otros.
  • d) Orientación sexual: No podemos discriminar por la orientación sexual de la comunidad LGTBQ+, podemos integrarlos legislativa, laboral y socialmente.
  • e) Ruralidad: El mundo rural en Chile cubre gran parte del territorio, tenemos que eliminar la brecha de acceso a servicios, generar nuevas dinámicas de acceso a la tecnología y a los cambios sociales, entre otros.
  • f) Pueblos originarios: La deuda histórica con los pueblos originarios requiere de atención a través de reconocimiento político, cuotas y escaños en el congreso, consejo, entre otros.
  • g) Inclusión digital: Nadie debe quedar fuera de poder acceder a la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación.

Programa de Gobierno:Por un Chile que pone a las personas en el centro

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