Prensa“Si hacemos la primaria con fricción o excluyendo, podemos perder la presidencial”

04/04/20210
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Advierte que quien gane la primaria del sector no tiene asegurado un triunfo en diciembre. Asegura que el clima ‘crispado’ en el bloque no ayuda a ese fin e insiste en apresurar la invitación formal de Chile Vamos.
‘Esta es una comedia del absurdo’, dice Sebastián Sichel a la hora de abordar sus solicitudes a Chile Vamos para extenderle una invitación formal para participar en las primarias presidenciales del sector, lo que plasmó en una misiva enviada a los timoneles del bloque el 26 de marzo. El expresidente del BancoEstado y exministro de Desarrollo Social aborda aquí razones para insistir en ese llamado y la reciente crispación entre los abanderados del sector.

-¿Recibió una respuesta oficial de parte de Chile Vamos por la carta?

-Salvo la UDI, de quienes estoy agradecido por su gesto con la comisión política, los otros partidos todavía están pendientes. Yo he insistido por dos motivos: uno institucional, ya que son las instituciones las que invitan a participar a los independientes a las primarias y no las declaraciones; y lo segundo es una razón política, ya que las señales políticas dentro de una coalición son vitales. Aquí Chile Vamos tiene la oportunidad histórica de ser una mayoría en Chile, representa una cultura de coalición y no solo de partidos.

-¿A qué atribuye que desde las directivas no extiendan la invitación?

-Soy malo para las conspiraciones, no sé. Se están enredando en algo que es de sentido común. Sí me impactaron los ladrillazos de vuelta. Creo que a veces los partidos se enredan tratando de demostrar su poder, que ellos son los que deciden.

-¿Cree que lo puedan dejar fuera de la primaria al último minuto de la inscripción?

-Siempre actúo de buena fe. Espero la mejor intención de los partidos, pero no han entendido la razón de fondo: se necesitan certezas para participar en una primaria y señales para convocar a más gente. Dejarlo para última hora llega a ser medio absurdo si estamos todos de acuerdo, creo que es una torpeza.

‘Hay cierta soberbia en algunas personas de Chile Vamos al creer que ganando la primaria, se gana la presidencial’.
-¿Sería capaz de competir en primera vuelta? Hay quienes señalan que esa es su intención.

-Quizás el ladrillazo de vuelta que recibí que más me impacto fue eso. Hemos dado todas las señales contrarias a eso. Los que tienen la llave de participación son los partidos.

-Pero deja abierta la puerta.

-Dejo abierta la puerta si es que no me invitan. Esta es una comedia del absurdo: yo quiero participar y los partidos no me invitan. Me impresiona que, en vez de una respuesta simple, se diga que quiero ir a primera vuelta. Yo quiero construir una coalición mayoritaria, el caudillaje y las aventuras de primera vuelta no son mi estrategia, es al revés. Y si el camino lo cierran los partidos, obviamente tengo que abrirme a otras alternativas.

-¿Fija un plazo para la invitación?

-Lo antes posible. Ojalá fuera mañana, si es tan fácil. No le pongo plazo.

-De todas formas, en Chile Vamos sus dirigentes han dicho que usted está invitado. ¿Por qué lo duda?

-No desconfío, pero no son los dichos los que actúan a través de las instituciones. Lo que ha pasado en la historia de las inscripciones es que al día después alguien puede decir que inscribí o no inscribí. Yo veo buena voluntad, pero me parece una torpeza que no lo hagamos institucional. Y quizás esta es la presidencial más importante desde la elección de Aylwin, y el derrotero que siga la coalición para llegar a esa elección es súper importante: hay que dar señales de diversidad, estabilidad y mayorías. Por eso son relevantes las formas en que nos tratamos los candidatos. Si caemos en una política de codazos, vamos a cometer un error tremendo. Porque la crisis de Chile es de estabilidad y gobernabilidad.

-Justamente el ambiente entre abanderados de Chile Vamos parece haberse crispado…

-Hay que diferenciar la crítica técnica-política de la personal. A mí lo que me impacta es cuando caemos en calificativos como que uno se hace la víctima, o el recién llegado, o esto de vender humo que dijo Ignacio (Briones). Desconozco esa actitud en una coalición que quiere ser mayoría. Puede ser que algunos ganen unos votitos más para una primaria, pero no nos va a hacer ganar la presidencial. Solo una coalición que mira el horizonte en mediano plazo y piensa cómo ganar la presidencial entiende que el clima crispado le hace mal para llegar a ese camino. Si no hacemos las cosas bien, va a ganar una tesis en Chile que es una mezcla entre la refundación del país y el populismo.

‘Yo quiero construir una coalición mayoritaria, el caudillaje y las aventuras de primera vuelta no son mi estrategia, es al revés’.
-¿Usted está optimista para la primaria? Lavín sigue arriba en las encuestas.

-Soy el candidato menos conocido de los cinco. Sin embargo, estoy entre los dos más competitivos, lo que me tiene contento. Se ha ido consolidando una alternativa competitiva.

-¿En qué se diferencia con Lavín?

-Con Joaquín tenemos una diferencia obvia como la generacional. También él a veces toma prestadas ideas de al frente, creyendo que es una forma de crecer. Y creo que lo que tenemos que hacer más claro es defender que nuestro proyecto de sociedad es mejor para el futuro.

-¿Considera que el que gana la primaria, gana la presidencial?

-Hay cierta soberbia en algunas personas de Chile Vamos al creer que ganando la primaria, se gana la presidencial, y la verdad es que el camino es al revés. Lo que estamos haciendo con la primaria es tratar de construir una gran mayoría que pueda competir en la presidencial, pero está lejos de ser ganada. El gran desafío es ganar esa elección. Es importante el cómo hagamos la primaria, si la hacemos con fricción, peleando entre nosotros o excluyendo, lo más probable es que perdamos la presidencial.

-Desbordes dice que no hay que mirar en menos a Jadue.

-Sí. Creo que el peor error que podemos cometer es la soberbia. No entender el fenómeno de Jadue o la masividad de Jiles, y encerrarnos en la opinión de la élite sobre que es imposible que nos ganen la elección, no solo es una torpeza, sino que una enfermedad. Ellos hoy son competitivos y aparecen con opción de ganar, aunque de mala forma han conectado con un sentir ciudadano. Nosotros con nuestras ideas debemos reconvocar a la sociedad a creer en nuestras ideas.

-¿Quedó instalado ya que usted es el candidato de los empresarios?

-Estoy acostumbrado a que cuando se llega a un lugar como este y no se es parte del club, alguien trata de decir que alguien te puso acá. No me hago cargo de esos comentarios despectivos. También hay que tener cuidado con caricaturizar a los empresarios, sobre todo viniendo de la centroderecha.

-También le asocian los respaldos de Andrés Chadwick y Andrés Allamand. ¿No le genera un problema?

-No están, me encantaría que estuvieran. No tengo ningún complejo en que haya gente desde LyD hasta la DC apoyándome. Me gustaría que eso fuera Chile Vamos: una coalición que no reniega de su tremenda diversidad, ese es su valor.

-Pero, ¿su campaña necesita estructura partidaria?

-Si estuviéramos en el año 60, la respuesta es obvia. Hoy los partidos son importantes, pero no son la única forma de participación política.

-Sin embargo, ha quedado fuera de la franja, no puede ir a zonas en confinamiento…

-Sí. Pero no creo en la partidocracia. Nuestra coalición tiene que ser una buena mixtura entre partidos políticos y diversidad de organizaciones y personas. Chile Vamos tiene que ser mucho más de la cultura de los partidos, ese fue el fracaso de la Concertación.

‘Difiero con la tesis de repartir plata creyendo que así se solucionan los problemas’

-¿Qué lectura le dio a la alianza Desbordes-Lavín en torno a mayores ayudas sociales?
-En la medida que colaboren candidaturas, nos va a ir bien en Chile Vamos. Yo no estoy de acuerdo con el proyecto de Joaquín, y me parece legítimo que Mario se haya puesto a disposición de Joaquín. Obviamente tenemos diferencias en la mirada sobre cómo enfrentar la crisis.

-¿Se pueden aumentar las ayudas sociales?
-El Gobierno presentó un proyecto contundente, que obviamente nunca será suficiente. Sí me gustaría que se perfeccionara respecto de cómo llegan esos beneficios, eliminar barreras de acceso. Pero lo que no me gusta es que en crisis le digamos a los chilenos que se tienen que rascar con sus propias uñas. Creer que vamos a solucionar el problema de la pobreza estructural en Chile o la fragilidad de la clase media con bonos y ayudas en un semestre, es una locura, es engañar a la población. Y ahí creo que la oposición se ha transformado en los más neoliberales del mundo, han puesto una especie de cohecho moderno, porque para ganar aprobación, prometen a la gente que le van a repartir plata, en vez de decir que quieren conducir procesos de cambios.

-¿Percibe populismo en la idea de recurrir a la AFC, como acusó Briones?
-Es legítima la propuesta. Hay demasiados interesados en calificar de populista a todo el que no piensa como uno. Ahora, difiero con las tesis de repartir plata creyendo que así se solucionan los problemas, y difiero de las tesis técnicas que creen que esto es solo un problema de Excel. Lo que nos falta es calle y más respuestas de reformas. Creo que el error en la centroderecha es que de repente empezó a mirar la solución de la izquierda como la respuesta propia.

-Desbordes dio un paso a favor del tercer retiro. Él ha explicado que hay que estar en la calle para comprender lo que necesita la gente.
-Tiene razón con que la gente necesita mucho más. Si no fuera así, no tendría sentido que yo estuviera en política. La pregunta es qué instrumentos son más eficaces, y yo difiero con que sea retirando sus ahorros o el seguro de cesantía.

Publicado en El Mercurio, 4/4/21.

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