PrensaPatricio Arrau: “Miguel Kast me inspiró. Y conocí a Felipe de 3 años, una guagua”

29/01/20210
P. Arrau
Por Marcelo Soto.
El empresario, parte de la de la Concertación en los 90, hoy asesor de Sebastián Sichel, cuenta que en la crisis subprime tuvo un gran tropiezo financiero. “Perdí mucho, mucho, pero también aprendí”, dice.
Saxofonista (admirador del pulso suave de Stan Getz), con fama de pesado (solía ser impaciente y de una franqueza brutal, pero se ha moderado), practicante del rodeo, golfista. Todas esas cosas no son conocidas de Patricio Arrau, un economista que fue una cara visible entre los técnicos de la Concertación, que llevaron al país a crecer tasas inéditas en los 90.
Arrau, que se define como liberal, hizo algo que muchos no perdonan: cruzó la vereda, votó por Piñera y ahora es parte del equipo de la candidatura de Sebastián Sichel. Y desde esa posición, plantea posturas no muy populares: dice que habría que hacer un cambio tributario, porque el impuesto corporativo es demasiado alto y eso hace que la inversión se escape.
¿Será posible que esto sea una bandera de campaña? Difícil, a menos que quieras ser acribillado en twitter.Otra cosa que no se sabe de Arrau es que tuvo un tremendo traspié financiero en 2007, durante la espantosa crisis sub-prime. Las caídas son parte de la esencia del emprendedor y, mientras hablamos por Zoom (viste informal, con una camisa polo de colores tenues, igual que los tonos de las paredes de su casa) reconoce que
perdió mucho, mucho, pero también aprendió harto.”No tengo contemplado en ningún caso asumir obligaciones de gobierno en el próximo gobierno”, dice ante la pregunta cliché de buscar un cargo.

Explica:

-Mira, yo no creo que exista un economista que te diga que no le gustaría ser o ministro de Hacienda o Presidente del Banco Central. Pero una cosa es querer y otra cosa es poder. Te cuento que tuve una crisis muy grande económica financiera con la crisis subprime, estaba emprendiendo en el mundo del capital de riesgo, del emprendimiento y tuve una situación bastante compleja…

-¿Todavía estás con deudas?
-Cuando se te caen los activos intangibles, te queda la deuda

-¿Cuánto perdiste?
-Mucho, mucho… Lo que quiero decirte es que para poder tener la función pública tranquila, tú tienes que estar tranquilo patrimonialmente. Yo quiero seguir en el mundo privado, quiero seguir emprendiendo. Y quiero seguir con este sueño (de Sichel), y voy a colaborar desde fuera, como lo hago hoy día. Yo soy vicepresidente de Correos de Chile, Cristian Larroulet me invitó a participar, ese es el único aspecto. A mí me invitaron en el gobierno cuando asumieron, tanto algunos ministros como Larroulet en su minuto a integrarme al gobierno; pero la respuesta fue la misma: yo tengo que dedicarme a mis cosas. Y se requiere de esa tranquilidad patrimonial para poder estar en un cargo como ese. Si no te conviertes en un peligro público.

-¿Cómo fue ese tropiezo fuerte que tuviste?
-En la crisis subprime estaba administrando capital de riesgo de estos nuevos fondos que emergieron y en una industria muy compleja, tuve que poner recursos propios para poder levantar recursos privados, junto con los recursos que aportaba Corfo. Cuando hay una crisis tan
grande, lo primero que muere son los proyectos chicos, los emprendimientos, las Pymes en que uno invertía. Y estaba invirtiendo mucho. Pero, tengo un activo intangible enorme…

-¿Qué aprendiste?
-Bueno, aprendí cómo funciona este mundo de innovación y emprendimiento. O sea, básicamente yo levanté recursos para invertir en emprendedores, era muy difícil encontrar emprendedores a principio del 2.000. Y hoy día no estoy financiando emprendimientos, sino que yo hago emprendimientos. Por ejemplo tengo mi plataforma pagohub.cl.
“En el Verbo Divino vivía en una burbuja”

Arrau dice provenir de la clase media (un concepto que se ha vuelto impreciso); su padre era un empleado bancario (“no universitario”, aclara) que trabajó en el Banco de Chile y en el de Talca (en algún momento coincidió con la época en que Piñera fue gerente general).

“El 78 llevaron a mi papá a formar la empresa Provida, pero cayó en la crisis del 82 de los Cuescos Cabrera que desplazaron a los ejecutivos más viejos. Estuvo mal duró varios años”, dice con una leve rabia ante esos personajes ganadores a los que Coco Legrand dio vida.

El mayor de 4 hermanos, su madre fue asistente social y trabajó en el hospital Instituto de Neurocirugía. Pese a los problemas que enfrentaron, Arrau cuenta que “hicieron un esfuerzo grande por educarme en el Verbo Divino con mi hermano. Cuando terminé el colegio, logré quedar en la Católica yen la Chile, y decidí irme a la Chile porque pensé que iba a tener más diversidad que la que conocí en el Verbo Divino”.

“Se requiere de tranquilidad patrimonial para poder estar en un cargo alto. Si no, te conviertes en un peligro público”.
-¿Había poca diversidad en el Verbo Divino?
-Era un colegio bastante elitista. Al llegar a la universidad casi no tenía idea de lo que estaba pasando en el país. Vivía en una burbuja en el colegio. Entonces, cuando entré a la universidad empecé a interesarme en el mundo de la actividad más social, y el año 83 fui delegado del quinto nivel que en esa época era oposición a Pinochet. Se formó la Fech y Yerko Ljubetic fue el primer presidente ahí.El modelo de Miguel Kast Arrau es un ejemplo de la raíz que entronca la llamada Escuela de Chicago con la posterior Concertación que botó a la dictadura, usando las misma reglas de Pinochet (de eso se tratan muchas transiciones, por cierto).”Debo reconocer que en mi primer año en la Universidad de Chile, tuve de profesor de Introducción a la Economía a Miguel Kast, la verdad es que a la dos semanas de escucharlo yo ya quería ser economista”.

-¿Era carismático?
-Era muy, muy carismático… te invitaba a la casa… y conocí a Felipe Kast de tres años, una guagua (se ríe). Miguel era un gran economista. Me inspiró mucho. Más tarde, en 1981, cuando entré a Cieplan conocí a mis padres más intelectuales, son René Cortázar, José Pablo Arellano…

-¿Y qué pensabas del tan manido modelo neoliberal de la Escuela de Chicago? ¿Te cautivó?
-Yo en la universidad, me radicalicé bastante contra la dictadura. Pero en esa época era muy ridículo que fueras capaz de declararte marxista con tal de ser antipinochet. … La verdad es que yo cuando empecé a estudiar la teoría del valor de Marx, la teoría de la plusvalía, la teoría de precio marxista la encontré muy ridícula. Al mismo tiempo estaba yo con estos profesores de Cieplan y por lo tanto empecé a darme cuenta que la economía libre, abierta, era el camino. Yo fui la primera generación que entró a la Universidad de Chile en calle Portugal, la anterior venía de Beauchef y justo cuando yo estaba en mi primer año hubo una explosión de muchos profesores y llegaron todos los Chicago Boys; Hernán Cheyre, Juan Andrés Fontaine, de Cristián Larroulet, de todos ellos fui alumno. Me llegó la más pura economía, pero que al final es la economía de mercado que se estudia en Estados Unidos y que finalmente terminé yendo a estudiar a la Universidad de Pensilvania.

Recuerda que Mario Marcel, que estaba un año más arriba que Arrau fue elegido el mejor egresado de 1983, pero decidió no ir a recibir el premio al mejor alumno a la Casa Central de parte del rector militar Alejandro Medina. Al siguiente año el elegido fue Arrau e hizo lo mismo que Marcel.

Tras doctorarse en la Universidad de Pensilvania, volvió a Chie y ahí Jorge Marshall le hizo una oferta que no pudo resistir. “Me dijo: ‘Patricio, tú tenís dos opciones. Si entras al PS val a entrar en el techo, y si querí entrar al PPD vai a entrar en el piso'”, recuerda. Se fue al PPD.

Trabajó como asesor del ministerio de Hacienda y del Banco Mundial, fundó una empresa, la consultora Gerens, y entre medio empezó a distanciarse del partido, que “se puso muy estatista”, comenta. En 2007 renunció.

No ha sido el único quiebre que ha tenido. Rompió con Andrés Velasco luego de una serie de diferencias: el sector de Velasco quería mantenerse neutral, mientras los de Arrau querían votar por Piñera. Todo terminó en una elección chaplinesca. “Con Andrés hoy día no nos llevamos ni podemos conversar tampoco. Hubo un quiebre total, fue muy duro, pero la verdad es que eso ya está atrás, hoy día estamos apoyando a Sebastián (Sichel). Hemos armado ahí un grupo de apoyo más técnico, él quiere hacer un matrimonio entre lo político y lo técnico, sin que ninguna de las dos pase a llevar a la otra”.

-Eso puede sonar bien pero es algo etéreo. El propio Sebastián ha sido un poco errático en las definiciones. Dijo que él no era socialdemócrata, sino liberal demócrata. La gente no entiende mucho eso, creo.
-Se ha criticado que primero estaba en la DC, en Ciudadanos, ahora en la centroderecha… la verdad es que nosotros le llamamos a eso evolución.

-La pregunta que se hacen varios: ¿quién financia a Sichel?
-Mira, estamos todos trabajando como locos en horas de tiempos difíciles y no tenemos financiamiento. Es conocido y se sabe que lo apoyan algunos empresarios Juan José Santa Cruz, Jorge Errázuriz. Pero claramente hoy cada uno está rascándose con sus uñas mientras no tenemos un movimiento ya formal y levantemos recursos en forma transparente y formal para la campaña. Hay equipos que están viendo eso, yo no estoy, yo estoy en la parte técnica económica.

-¿Y si Sichel ganara, qué idea ganaría en economía? ¿mantener el modelo de los años 90…?
-Aquí el movimiento del 18 de octubre fue un giro copernicano para todos. O sea, el economista, el técnico, el político que te diga que lo vio, que lo anticipó, esas son mentiras. Los políticos ignoraron por 30 años que las pensiones iban a ser lo que iban a ser… A mí me parece perturbador que el pilar solidario que atiende a un millón y medio de personas, tenga los mismos recursos que el sistema de reparto de las Fuerzas Armadas y Carabineros y Gendarmería. Claramente tenemos que pensar las cosas de una manera muy distinta, revisar los programas. El presupuesto de la nación se ha llenado de grasa, se ha llenado de recursos que se pierden en el camino, que no le llegan a las personas.

-¿En qué parte?
-Hay 700 programas que están mal evaluados, 30% de esas platas queda en las ONG que se supone que lo administran, pero los fondos no llegan a la gente. Hay propuestas sobre la mesa de transformar esas propuestas en ingreso mínimo garantizado, y al mismo tiempo asegurar la pensión digna.

-¿No te gustan las ONGs? ¡Te caen un poco mal?
-Me parece bien que haya ONGs que se preocupen de ciertas instancias y que las promuevan, pero los sectores que están administrando los recursos de los programas sociales que llegan a la gente, muchos de ellos llegan mal, llegan mal focalizados, y se quedan muchos en el camino.

“El presupuesto de la nación se ha llenado de grasa, se ha llenado de recursos que se pierden en el camino, que no le llegan a las personas”.
-¿Qué programas sacarías por ejemplo?
-Hay un listado de 700 programas mal evaluados que no pasan el mínimo de seriedad… no conozco el detalle, pero están ahí sobre la mesa. Tenemos gente trabajando en esa área.-En el tema de los impuestos, ¿qué proponen?
-A ver, tenemos una situación de impuestos que es bastante compleja, porque existe un impuesto a las empresas que es más alto que los países desarrollados y eso nos pone en un problema grande para competir en el mundo global, con una economía digital. Y por otro lado, tenemos un tremendo tramo de impuesto personal exento, hasta 1 millón de pesos las personas no pagan impuestos– ¿Deberían?
-Yo creo que sería sumamente bueno que todos vieran una tasa marginal que les permita ser contribuyente y no destinatario asistido del Estado. Hoy día tenemos mucho más IVA que los países desarrollados y mucho menos impuesto a la renta. Y lo que me preocupa es la fuerte evasión de segmentos muy altos de ingresos. La carga tributaria en Chile tiene que seguir subiendo. Todavía está a un nivel del 20% del PIB, tenemos que ir al 23 o 24.

-La idea popular es que las empresas pagan poco. ¿Cómo se da esa paradoja?
-O sea el 27% es altísima. En Inglaterra es 19, en Estados Unidos es 20, en los grandes países desarrollados la han bajado entre 20 y 24.

-¿Tú la bajarías entonces?
-Lo que ocurre aquí es una paradoja, como dijiste: las empresas no son un contribuyente, las empresas son la base sobre la cual las personas ganan ingresos. Lo que tengo que hacer es gravar a los dueños de las empresas no a las empresas, porque si no, quedan en desventaja competitiva en un país como el nuestro que tiene que insertarse en el mundo.

Publicado en La Segunda.

sumamos

Dejar un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

https://www.sumamosxsichel.cl/contenido/uploads/2021/05/SICHEL-PRESIDENTE1-1280x720.png
Facebook Instagram Twitter Tiktok Youtube Linkedin
VOLUNTARIO DIGITAL